Publicado el · 4 min de lectura · Equipo Polarys

Cómo retransmitir en directo un pleno, un certamen o unas fiestas sin que se caiga nada

Lo que hemos aprendido retransmitiendo plenos, certámenes de bandas y fiestas para televisiones locales y ayuntamientos: conexión, cámaras, permisos y cómo se contrata.

Banda de música en pleno concierto durante un certamen retransmitido en directo

Este verano realizamos el 138 Certamen Internacional de Bandas de Música Ciutat de València. Unas semanas antes, para Televisió de Castelló, habíamos sacado en directo la misa y la ofrenda del 41 aniversario de Les Alqueries y la tarde de bous de Sant Joan en Puçol. En invierno tocaron los Nadales de la Plana con la Banda Municipal de Castelló y la gala infantil del Carnaval de Vinaròs.

Son directos muy distintos, pero lo que los estropea casi siempre es lo mismo. Aquí va lo que revisamos antes de encender una sola cámara.

1. Primero la conexión, después las cámaras

Un directo sin señal de salida no es un directo. Antes de pensar en planos, comprobamos desde dónde va a salir la emisión y con qué ancho de banda.

  • Hacemos la prueba de subida el día anterior y a la misma hora del evento. A las siete de la tarde de un día de fiestas la red móvil no se parece en nada a la de un martes por la mañana.
  • Siempre llevamos dos caminos: fibra o línea del recinto y, además, un equipo que agrega varias conexiones móviles. Si uno cae, el otro sigue.
  • Pedimos un punto de corriente fiable y separado del de sonido o iluminación. Más de un directo se ha ido a negro porque alguien enchufó una freidora en la misma línea.

2. Cuántas cámaras hacen falta (de verdad)

No siempre más es mejor. Depende de lo que haya que contar.

  • Un pleno se resuelve bien con dos o tres cámaras robotizadas: plano general, presidencia y quien tiene la palabra. Lo importante es que el realizador sepa quién va a hablar antes de que hable.
  • Un certamen de bandas pide más: general de sala, director, secciones y solistas. Ahí la partitura manda, y conviene que alguien del equipo sepa leerla o, al menos, haya escuchado la obra.
  • Unas fiestas en la calle exigen pensar en la seguridad antes que en el encuadre: posiciones en altura, cámaras protegidas y operadores que conozcan el recorrido.

3. Permisos y derechos, antes y no después

Los plenos son públicos, pero no todo lo es.

  • Si hay menores en escena, como en una gala infantil, la organización tiene que contar con las autorizaciones de las familias para la emisión.
  • Si suena música con derechos, hay que saber quién se ocupa de gestionarlos cuando se emite o se cuelga después.
  • En espacios privados o protegidos (un teatro, un claustro, una plaza de toros) hace falta permiso por escrito del titular para instalar cámaras y cableado.

4. Rótulos que ayudan, no que tapan

El grafismo es lo que convierte una grabación en televisión. En un pleno, el nombre y el cargo de quien habla y el punto del orden del día. En un certamen, la banda, la obra y el director. En fiestas, el lugar y el momento. Todo preparado y revisado antes, porque escribir un nombre con prisas en directo acaba casi siempre con una errata en pantalla.

5. Dónde se va a ver

La misma señal puede ir a la televisión local, a una plataforma online como Proximia, a la web del ayuntamiento y a redes. Cada destino tiene sus formatos y sus retrasos, y conviene decidirlo con tiempo. Cuando varias televisiones quieren el mismo evento, lo más eficiente es producir una señal pool y que cada una la use a su manera.

Cada vez más pliegos piden también subtitulado o intérprete de lengua de signos. Es mejor preverlo desde el principio que añadirlo con el evento ya montado.

6. Cómo se contrata

Para un ayuntamiento o una diputación hay dos caminos habituales:

  • Contrato menor, si el servicio no supera los 15.000 euros sin IVA (artículo 118 de la Ley de Contratos del Sector Público).
  • Licitación, para importes mayores o servicios que se repiten durante el año, como la emisión de todos los plenos.

Un consejo que damos siempre: en el pliego, valorad también la solvencia técnica (unidad móvil propia, experiencia en directos parecidos, plan de contingencia) y no solo el precio. Un directo barato que se corta sale carísimo.

En resumen

Un buen directo se gana en la preparación: conexión doble, las cámaras justas, permisos en orden, rótulos revisados y un destino claro para la señal. Si tienes un pleno, un certamen o unas fiestas en el calendario, cuéntanoslo y te decimos cómo lo haríamos.

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